El poker en la gran pantalla. Pero no cualquier pantalla sino en una cartelera como la española que tan poco acostumbrada está a acoger historias inspiradas en el juego. De hecho, su primera historia relacionada con el mundillo de los naipes fue presentada en el año 2001, cuando en otros lugares de referencia como Estados Unidos llevaban décadas apadrinando películas de este tipo. Pero a cada territorio las cosas llegan en un contexto diferente. Y en un momento de revolución del sector de juegos de azar fue cuando se publicó Juego de Luna, con varias curiosidades tras de sí.

Juego de Luna está protagonizada por Ana Torrent y encarna a la hija de un jugador de poker profesional, el cual enseñó a su pequeña desde una edad muy temprana como saber desenvolverse en las mesas y la introdujo en su mundo para que posteriormente ella continuara con su legado. En las mejores mesas privadas de los casinos de la península, Luna trata de ajustar cuentas en las tablas por el asesinato de su padre, al mismo tiempo que tratará de escapar de su pasado y del desgaste que le supondrá lidiar con los naipes y con su amargo recuerdo. La primera película española dedicada al poker.

¿Digna de entrar a formar parte del elenco de mejores películas de poker? Eso quizá sean palabras mayores, pues quizá se echa en falta algo de evolución en el personaje y que el ritmo pueda llegar a ser más frenético en alguno de sus puntos clave. Pero sí que es interesante para analizar cómo se vivía el poker al inicio del siglo XXI en las salas de juego españolas y cómo la psicología puede llegar a influir tanto en las decisiones de un jugador. Hasta la manera en que se representa el juego como tal puede ser un elemento distintivo de la película.

Lo primero y más interesante es poder ver a una mujer protagonizando una película relacionada con el poker. Y eso que hace un par de décadas el número de jugadores estaba mucho más decantado en favor del hombre que lo está ahora. Ver a una fémina formando parte de una mesa en un torneo en vivo o jugando torneos online es una realidad hoy en día. La película deja entrever como esta situación no era tan frecuente no hace tanto tiempo, pues los adversarios de Luna son siempre de género masculino. Sin embargo, la ganadora casi siempre es ella.

Tampoco se puede dejar pasar por alto en esta película la representación que se hace del juego Texas Holdem. Esta variante no es solo la más conocida en todo el mundo, sino también en España. Los límites de las mesas privadas en nuestro territorio brillan por su ausencia por norma general y por eso se pueden ver partidas en las que los participantes ponen en juego mucho dinero en fichas. Tanto que a veces las fichas tienen que ser sustituidas por tarjetas en forma de cheques de mayor valor, con el fin de no llenar el tapete de monedas. Así es el estilo no limit.

La presentación de las partidas es otro de los temas a tratar. Realmente la película no está cargada de esa épica que se puede ver en otras cintas de tinte americano. El relato se centra en el pasado y la infancia del personaje principal, pero no cuenta con escenas de mucha acción en el desarrollo del juego de poker en las mesas. Eso hace que el espectador pueda imaginar estas partidas como algo mucho más cercano y que cualquier jugador puede llegar a vivir. No se necesitan grandes fortunas para llegar a un nivel tan alto. Ser buen jugador ya puede llevar implícito ese premio y Luna lo es.

Pero al margen de todo esto, la carga psicológica es por lo que puede resaltar esta película frente a otras. Los jugadores habituales saben que la concentración es fundamental en el poker y que la formación en este sentido es cada vez más común. Las escuelas de poker ya orientan y dirigen a los jugadores a saber mantener la calma en las mesas, e incluso el trabajo del coach de poker también está estrechamente ligado con esto, además de tener en cuenta otras cosas de la estrategia.

Resulta interesante ver como las decisiones que toma la protagonista en la mesa se encuentran estrechamente ligadas a todo lo que ha vivido con su padre desde pequeña. Juega con la seguridad del que sabe lo que hace, como un auténtico tiburón, y consigue intimidar al adversario por muy buena mano que este tenga en su poder. Incluso cuando la subestiman los flashbacks le hacen rememorar partidas que ella presenció cuando tenía apenas 7 años y actúa en consecuencia de sus recuerdos. Aunque siempre con el objetivo de vengar la memoria de su progenitor y encontrar paz.

Aunque los 95 minutos de duración pueden dejar que desear a nivel cinematográfico, no deja de ser un título emblemático en España por atreverse con una temática que no siempre ha sido vista con los mejores ojos en nuestro país, y en el resto del viejo continente.

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