El mundillo del poker es tan amplio y ofrece resguardo para un abanico tan amplio de jugadores que es bastante complicado que un usuario asiduo no se encuentre de todo en su paso por las mesas. Desde tipos que no conocen bien ni las reglas del juego de poker hasta individuos con una estrategia tan pulida que puede incluso asustar. Los hay que parecen hiperactivos y que están perfectamente preparados para perder sus fichas, y otros a los que hay que arrebatarles el stack a base de trabajo y constancia. Y en este caso es a los jugadores pasivos a los que vamos a poner bajo nuestra lupa.

A aquellos que ya tengan un conocimiento más alto sobre la disciplina se les quedará corto el término pasivo y exigirá que seamos más concisos. ¿Nos referimos a una roca? ¿Quizá estamos hablando del nit? ¿O más bien nos centramos en el jugador tight más débil de todos? Realmente todos ellos pueden entrar dentro de la categoría de pasivos, así que vamos a tratar de buscar soluciones que valgan para todos en general. Al menos de primeras. Una vez que con el paso de las rondas identifiques mejor el perfil del jugador, entonces puedes centrar más el tiro.

Lo primero que debe llamarte la atención de un jugador pasivo en el Texas Holdem es que tiende a jugar pocas manos y de las que juega hay varias que abandonará con el paso de las calles. En principio no va a haber muchas combinaciones de cartas ocultas que le llamen la atención, salvo que las figuras aparezcan con frecuencia en su mano. Pero aquellos que no tengan una estrategia de poker demasiado depurada van a poder convertirse en caramelitos o fish cuando comiencen a pagar solo por ver lo que sale. No todos lo hacen, pero cuando detectes uno así no lo desaproveches.

El jugador pasivo muy rara vez se aventurará a hacer raise preflop. Eso es algo reservado para las parejas de mano o bazas que contengan un as y otra carta alta. ¿Cómo te puede ayudar esto? Muy fácil. Hacerse con sus ciegas será pan comido y a través de las apuestas de continuación puedes aislarlos y dejarlos fuera de juego una y otra vez hasta que se cansen o se rindan. Poco a poco tu pila aumentará y la suya irá mermando hasta sentirse acorralado. Y entonces no dudará en arrojar la toalla.

Esta clase de usuario no tiene por qué ser un mal jugador como tal. Puedes desarrollar una estrategia bastante soft y en la que estés preparado para dar un golpe sobre la mesa cuando sea necesario. Igual que puedes entrar en la categoría de jugadores beligerantes y no llegar al extremo del maniac. Realmente un jugador pasivo puede sobrevivir en una mesa de juego si consigue mantenerse centrado, y por qué no decirlo, si la suerte también le acompaña como es preciso. Y por alguna razón extraña que se nos escapa en esto del poker, suelen contar con la fortuna de su lado en bastantes ocasiones.

En este punto es fundamental evitar tiltearte. Es fácil decirlo y no tanto aplicarlo. Sabemos que en pleno proceso de tratar de poner la presión necesaria sobre un jugador pasivo estás realizando un esfuerzo que puedes no ver recompensado cuando pierdes un bote grande de manera incomprensible. Ese será el momento más peligroso y en el que la partida se nos puede complicar. Recuerda que a medio y largo plazo tu estilo de juego dará sus frutos y no importa si alguna vez te toque hacer borrón y cuenta nueva. Puedes recuperar las fichas perdidas en pocos botes.

Quizá otra de las cosas a evitar con los jugadores pasivos sea ir de farol de manera recurrente. Pocas cosas vamos a indicarte en nuestros artículos que no se deban hacer nunca, pues es una palabra demasiado fuerte en un juego como el poker. Sin embargo, en un porcentaje muy alto es necesario olvidarse del bluff esta vez, pues solo puede llevarte a que el resto de los jugadores de la mesa se den cuenta de tu propósito y te neutralicen. No serán el salvavidas del pasivo, sino que simplemente irán a por ti sin importarles lo que ocurra con el resto.

Para ser un poco más concretos, las apuestas de valor deben ser tu modus operandi constante para sacarle todas las fichas a cualquier clase de perfil pasivo. Las escaleras pueden ser una gran solución junto a parejas y jugadas que incluyan a los ases como naipe acompañante. El jugador passive puede llegar a agarrarse a una mano como una garrapata simplemente porque le gusta y eso te beneficia si consigues ligar algo mejor que lo suyo, ya que no desistirá en seguir adelante.

Dicho esto, los jugadores pasivos son aquellos que cualquier profesional va a querer encontrarse en una tabla de poker. Depende de cómo manejes las situaciones el que salgas contento de ella o con ganas de no toparte con otro jamás. Sigue tu instinto.

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