El poker es una de esas disciplinas de las que normalmente cuesta despedirse y como deporte mental no plantea la exigencia de otras categorías en las que cuando se alcanza determinada edad el retiro está garantizado. Y eso permite que leyendas de los naipes sigan dando espectáculo de vez en cuando por las mesas, aunque no sea al mismo nivel que en su mejor etapa de profesional. Doyle Brunson no hace tanto que participó en las series mundiales de poker y además dejando jugadas que marcan cátedra para los más jóvenes. El veterano se resiste a despedirse de su torneo fetiche.
El estadounidense tiene ya 88 años y más de medio siglo invertido en un juego de cartas en el que se ha convertido en uno de los grandes referentes. Más de 6 millones de dólares de ganancias en eventos en vivo de los torneos más importantes del planeta. Un título, tres mesas finales y ocho ediciones en la burbuja de premios en el World Poker Tour; un cobro en el European Poker Tour; y 10 brazaletes de las WSOP, junto a 26 mesas finales y 37 ocasiones terminando en ganancias. Bagaje suficiente para ser considerado como un tipo muy especial.
Brunson procede de Longworth, una pequeña localidad de Texas que tiene la peculiaridad de ser considerada como “área no incorporada” en Estados Unidos. Una región con una identidad social muy marcada en la ganadería y agricultura, pero que no pertenece al gobierno de ninguna municipalidad local. Eso refleja la humildad de sus gentes y también la de un chico que gracias al deporte logró una beca para poder escolarizarse. Atletismo y baloncesto fueron sus grandes pasiones, hasta que una lesión de rodilla terminó con sus esperanzas de aceptar una oferta para acudir a la mismísima NBA.
La vida tenía otros planes para el americano, que ya había tenido algunos contactos con el poker anteriormente. Pero una vez que ingresó a un empleo en una fábrica, fue invitado a jugar un torneo de Five Card Poker junto a sus compañeros. En tan solo una noche su estrategia de juego de poker le llevó a ganar casi el sueldo de un mes, lo cual ya avisaba de que tenía un talento natural para el juego. No tardó demasiado en reunir dinero para ganarse un pasaje a Las Vegas junto a un amigo, aunque la visita no fue todo lo fructífera que esperaban.
Dwayne Hamilton dejó así de ser su acompañante, sin embargo, Brunson se unió a otros cracks como Amarillo Slim para seguir su curso como profesional. No hay que obviar que Doyle comenzó a jugar en mesas no autorizadas de Fort Worth, donde las mafias controlaban todo y hacían de las partidas una auténtica selva. “Texas Dolly”, apodo con el que se le conocería más adelante, llegó a recibir disparos en aquella etapa y eso le curtió sin ninguna duda de cara a llegar a lo más alto. Su salto al estrellato llegó con la creación de la serie mundial de poker.
Desde su inauguración en 1970, Brunson ha estado presente siempre en las WSOP con resultados extraordinarios y compitiendo de manera excelente. Además, es uno de esos tipos de jugador que vale la pena ver en directo que tanto en 1976 como en 1977 se hizo con el Main Event de la edición. Es uno de los cuatro multi-ganadores que lo ha conseguido, que también pertenece al salón de la fama del poker y que fue considerado el tipo más influyente en el mundillo en al menos una ocasión.
Esto último es porque en 1979 publicó su libro Super/System, uno de los primeros libros de poker de estrategia que se han editado y que se convirtió años después en un imprescindible para aquellos que quisieran ser jugadores profesionales. En este relato se ayudó de otros muchos compañeros de profesión con el fin de explicar el sistema más básico de esta disciplina y después entrar en variantes de poker como Draw Poker, Seven-Card Stud, Lowball o el propio Texas Holdem.
También dejó hueco para detallar algunas vivencias como el éxito de llegar a lograr un premio de un millón de euros (el primero en lograrlo). Por si te suena familiar, hay dos jugadas que van unidas a su nombre: la mano 10-2 quedará ligada por siempre a él por haberle entregado dos victorias en la ronda final de las WSOP; mientras que la jugada A-Q queda marcada en su libro como la mano que nunca debe jugarse y que parece perturbar a Doyle en sus escritos. En su fortaleza reside la mayor trampa.
Aunque el poker online no sea lo suyo y el tipo prefiera competir en el cara a cara como siempre lo ha hecho, Brunson nunca dejará de entregar perlas que recordar con el paso del tiempo. Es uno de los padrinos del poker al que rendirle homenaje siempre que se pueda.