A lo largo de nuestro recorrido en el poker seguro que en alguna ocasión hemos escuchado eso de que el poker es un juego de suma 0. Aunque seamos amateurs esta es una de las definiciones que se suele hacer sobre el juego de naipes y que básicamente se refiere a que para que haya un ganador también tiene que haber un perdedor. Un jugador se queda con las fichas del otro y eso provoca que la competencia sea todavía mayor. También provoca que solamente haya un ganador en cada ronda. Claro que hay algunas excepciones, puesto que en algunos juegos alternativos de poker vemos que las fichas se reparten entre más de un jugador.

A eso es a lo que se llama “split”, pero antes de ponernos a fondo con ello hay que hacer un par de indicaciones. La primera es que el split originalmente procede de la variante Stud. En ella se entregan de mano a cada jugador tres cartas, de las cuales dos están boca abajo y una boca arriba. Si un jugador consigue conectar sus dos naipes cubiertos se denomina como una pareja conectada. Sin embargo, si la pareja está formada por la carta descubierta y una de las cubiertas se denomina dividida o split. De ahí viene el término.

Solo que posteriormente este concepto ha trascendido más a la hora de repartir los botes y ha cogido mayor relevancia por ello. De primeras hay que decir que el split solo puede producirse en juegos donde específicamente se indique en las reglas que el bote se dividirá. En la variante Texas Holdem esto no suele ocurrir, pues en él todas las fichas van para la mejor mano. Solo si se produce un empate en el que dos jugadores tienen exactamente las mismas cartas se dividen las fichas. La única excepción es si uno de los jugadores va all-in, en cuyo caso hay reglas específicas que indican la forma de proceder.

Lo realmente relevante es que hay veces en las que nos vamos a encontrar con split en una mesa de poker. En ese caso el bote se divide de forma que la mitad va a parar a la mejor mano alta y la otra mitad a la mejor mano baja. Esto da a los jugadores más opciones de llevarse fichas, aunque también puede ser un perjuicio llegado el momento. Por eso es clave tener también una estrategia para este tipo de situaciones y tener clara la forma de proceder. El split cambia la forma de jugar y la adaptación es fundamental para ganar en este juego.

Una de las claves es que el ir a buscar específicamente la mejor mano baja con el objetivo de llevarnos al menos la mitad del bote no es una decisión demasiado acertada. Eso condicionará nuestro juego y nos volverá mucho más conformistas. El principal fin del usuario debe ser el hacerse con el bote entero y que ninguno de los otros jugadores pueda hacerle sombra a nuestra mano. De hecho, no en todas las rondas debe haber una mano alta y otra baja, puede haber solo una que sea considerada como alta y baja al mismo tiempo que sea la ganadora.

El aspirar a ganar el bote entero es la mejor meta que puede proponerse un jugador inexperto. Los jugadores que tienen más recorrido sí que serán capaces de tener en la cabeza las consideraciones sobre la mano alta y la mano baja y actuar en consecuencia. Pero eso requiere a veces de unos cálculos matemáticos que al jugador amateur puede sacarle de la partida en medio de ella. Y eso sería todavía más catastrófico que acabar perdiendo un bote por mala fortuna o por una mala jugada. Hay que evitar tiltearse por encima de todo.

Y lo curioso de los juegos de poker con split es que el bote no solo puede llegar a dividirse en la mitad, sino también en cuartos. Esto suele darse en la variante Omaha donde se especifique que esto puede ocurrir. En esos casos un jugador puede encontrarse con que tiene la mejor mano alta, por lo que se llevará una mitad del bote, pero después hay un empate con otro jugador con respecto a la mejor mano baja. En ese caso el más agraciado se lleva tres cuartos del bote y su contrincante se queda con un cuarto.

La mejor mano alta se refiere simplemente a la mano más alta sobre la mesa, la que en la variante Texas Holdem se alzaría con todo el bote. Y la mejor mano baja suele estar compuesta por cartas que van del ocho hacia abajo. Es decir, una combinación de cinco cartas donde el 8 puede ser la carta más alta. Pero repetimos que esto depende de la variante y de las reglas específicas de cada torneo o modo de juego. Empápate de esta forma de juego y disfruta con el split en el poker.

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