Como todo en la vida, para un roto hay un descosido. Este refrán tan popular en España no deja entrever otra cosa que no sea que existe de todo pensado para todas las situaciones. En el amor con un clavo se saca otro clavo, en el deporte de equipo cuando se marcha un jugador siempre vendrá otro que lo pueda hacer igual de bien o mejor, y en la legislación donde haya una nueva ley allí habrá alguien buscando la trampa para eludirla. Si ni los deportes convencionales se libran de personajes capaces de llevar a cabo acciones ilegales, como iba a poder librarse un deporte mental como este de tener situaciones que atenten contra las reglas del poker.

Por muy perseguido que esté y por mucho empeño que pongan salas de poker, casinos y plataformas en línea de mantener limpios de tramposos sus torneos de poker, no siempre se puede conseguir. Aunque también hay que decir que, con el paso del tiempo y la sofisticación de las técnicas de seguridad, cada vez los sitios para jugar al poker en línea son más seguros. Esto es algo fundamental para el jugador que lo primero que quiere es sentirse a gusto jugando, y no tener el temor de poder entrar en estado de tilt de forma constante. Si no podría acabar abandonando el sitio.

Pues quizá una de las formas más habituales de cometer estos actos ilegales es la colusión que es entendida como el acto de pactar algo con una o varias personas con intención de perjudicar a un tercero. Pues esta definición es perfectamente extrapolable al poker. Cuando dos o más jugadores de una misma mesa se ponen de acuerdo para perjudicar a otro u otros usuarios, hablamos de colusión. Da igual que se produzca en el poker en vivo o el poker online, en ambos está prohibido. Y lo está por razones perfectamente lógicas.

A cualquiera le rompería la experiencia de juego ver que no es capaz de hacerse de un buen bote porque varios integrantes de la mesa están cooperando deliberadamente para que esto no ocurra. Es comparable a un partido de fútbol en el que dos equipos pactan un resultado que va a perjudicar a un tercero, el cual se quedará sin cumplir su objetivo y sin poder hacer nada para remediarlo. El poker es un juego individual en el que no caben pactos. Cabe competir y que gane el mejor.

No todas las colusiones son iguales

Si hablamos de colusiones como tal hay que destacar varios tipos. Algunas de ellas son más fáciles de ver y es más sencillo imponer una sanción a aquellos que las lleven a cabo. Otras, sin embargo, no hay más remedio que apelar a la suerte de no sufrirlas. Quizá en el poker en vivo hay una mayor vigilancia y seguridad para que este tipo de cosas no ocurran. Es en el poker online donde hay que andar con más cuidado.

La más fácil de detectar es la de un jugador que juega muy soft. El hecho de tener una buena mano y no querer apostar demasiado o hacer check puede indicar que estás tratando de decirle a otro compañero que no apueste, pues tu mano es infinitamente superior. Hay torneos en los que esta clase de colusión está muy vigilada, pues se aplican sanciones a aquellos jugadores que en el river no apuesten con la mejor mano sobre la mesa. Hay ocasiones en las que el usuario no es consciente de que tiene la mejor mano, pero hay otras en las que sí. Son esas las que se tratan de perseguir.

Otro tipo es el del juego en equipo. Varios jugadores pueden ponerse de acuerdo para tratar de hacerse con las fichas del resto de usuarios de la mesa apostando muy fuerte por turnos y obligándolos a retirarse y perder el bote ya apostado en la tabla. Esto frustrará al resto de adversarios y provocará una situación muy incómoda y desleal. Puede haber quien piense que a veces este tipo de acciones pueden llevarse a cabo sin querer y que no necesariamente tienen que ser ilegítimas. Sin embargo, los códigos del poker son claros y es notorio cuando este tipo de prácticas se realizan.

Y el último tipo que destacamos es el de entregarse fichas entre compañeros. Y no pienses que se hace a la vieja usanza pasándolas de mano en mano, sino a través de las apuestas en mesa. Cuando con una muy mala mano hay una apuesta excesiva de un jugador sabiendo que la va a perder solo para que su compinche gane fichas, estamos ante este caso. Es una manera muy enrevesada e ilegal de jugar a los naipes. Si el crupier o el jefe de mesa detecta que puedes estar haciendo esto, puede pedirte que muestres tus cartas para comprobar si tu apuesta estaba justificada, aunque tu no quieras enseñarlas.

Todo esto puede convertir a la colusión en una forma de hacer trampas que produzca temor, pero realmente no debes preocuparte. En el software de partypoker controlamos mucho este tipo de aspectos para que juegues con toda seguridad, sin preocupaciones y siempre bajo el amparo del reglamento.

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